NOTA PARA LEER EL “ANTICRISTO”

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Lo bueno del loco de Turín es que existen los que lo odian y los que lo ama. No hay grises, no hay indecisos. Tiene pasajes fantásticos, tiene una atracción demoníaca. También te mata cuando se pone del lado de la bestia rubia.

Por el Prof. Pablo H. Bonafina

   Antes de intentar la lectura del ANTICRISTO (1888) de Friedrich Nietzsche tal vez resulte interesante hacer algún brevísimo prolegómeno a partir de su subtítulo: Maldición contra el cristianismo [1]. En efecto, este ‘libro’ se presenta como la queja ante la obra de tergiversación, malinterpretación e invención que ha hecho la comunidad cristiana acerca de la persona y mensaje de Jesús de Nazareth y que ha conservado en las tradiciones escritas de los libros que recibieron el título de “evangelios”. En efecto, los evangelios, para el filólogo alemán, son la maldita pretensión de ‘crear’ un universo mítico y dogmático entorno a la figura de un personaje cuya ‘verdad’ y ‘genialidad’ se han degenerado groseramente con intenciones bien definidas: engañar.

            Cuentan las Historias de Religiones que el Pueblo Judío de tiempos de Jesús esperaba a un “Mesías” o “Cristo” [2]; un enviado de Dios que fuese el portavoz de su mensaje; un mensaje de vida y salvación para el hombre (un ‘evangelio’ [3]). Pero caso omiso parece que han hecho a la existencia del profeta y maestro “de Nazareth”, y, en cambio, han inventado un “tipo”, una “imagen”, una existencia a su medida, y la han impuesto como ‘verdadera’ –dinámica que ya el Pueblo Israelita había hecho con un montón de personajes y circunstancias.

            Los “judíos-convertidos al evangelio”, habiéndose dado cuenta de que la noción de pecado (y su culpa) requería aquella otra complementaria de una ‘remisión’ o ‘redención’, fundieron la expectativa con el deseo de persistir en la mecánica de la manipulación de las gentes y engendraron al ‘Cristo Redentor’. De este modo, se hicieron con un intérprete de Dios a su medida, y pusieron en sus labios y manos todo tipo de doctrinas y obras; ¿quién iba a desdecirlos? ‘Cristiano’ hubo uno solo y murió en la cruz, y ellos se llamaron a sí mismos ‘cristianos’ e ‘intérpretes’; ‘evangelistas’. [4]

           download Ahora, en el estado actual de las tradiciones escritas, se torna muy difícil el acceso al mensaje. Harta tarea es quitar de los manuscritos griegos la escoria; todos los elementos con los que han infectado el ‘signo auténtico’ a interpretar, pues su existencia histórica, aquellos gestos y palabras auténticas, han quedado sepultados en su ‘Voluntad de Moral’. Por esta razón, a la mayoría de los lectores no les es posible imaginar otro Mesías que no sea aquel judío moralista, juez, solidario del sistema religioso (y sociopolítico) que nos contaron y predicaron desde siempre con el fin de continuar su acción de manipulación y conquista de conciencias, con ese porte de crítico de un sistema que viene a reinstalar –pues reemplazo de un sistema por otro es la pretensión del cristianismo primitivo que compuso esas obras sacrílegas llamadas ‘evangelios’.

            Por eso Anticristo; … esa necesidad irrefrenable de atentar, de ir en contra de ‘ese Cristo’de mentira; de ‘ese Redentor’ y juez inhumano, bien judío, lleno de resentimiento, ultrajador de la vida y su espontaneidad. La verosimilitud es extraordinaria e indignante. El teólogo se percata de que este ‘dios-hombre’ confeccionado a la manera humana, y según la conveniencia de quienes supieron imponerse, como si poseyese una existencia bífida, tiene un anuncio de misericordia y otro de condena; es fuerte, noble, soberbio e intransigente y una palomita dulce, tierna y llena de compasión; es una ciclotimia o esquizofrenia flagrante. Es una yuxtaposición de sentimientos de frustración, es un dios demasiado humano, y un hombre demasiado divino. El filólogo se da cuenta de que no hay acuerdo entre los testigos y testimonios, y de la puerta abierta que queda ante este hecho para una eventual suposición de ‘alguna palabra originaria’ suya. No obstante, parece que aun así podría hacerse un acercamiento al Mensaje de aquel ‘buen mensajero’, que se esconde en los ‘evangelios’, y que resiste a ser falseado –nunca se puede aniquilar del todo un signo genial, y Nietzsche intuye que detrás de la mugre, tal vez…

         Nietzsche   Lo que debemos notar es que la Maldición de esta obra recae sobre los ‘hacedores del mito’ y Engañadores por antonomasia y, se vuelve preciso destacarlo, no parece rozar al eventual personaje histórico. Es un grito cuya materia, como si fuese su última voluntad, es la maldiciónmás grande, aquella que a más inteligencias ha seducido; es la maldición que les cabe a quienes llevaron a cabo esta abominable tarea; que, sin ninguna duda, fue ‘la obra’ que tuvo la mayor cantidad de adeptos, cómplices, seducidos y engañados que ha conocido la Historia. –Solamente una obra aventaja a la del cristianismo, y es la de todas las religiones de todos los tiempos miradas juntas: la creación de un ‘rostro de dios’ para cada gusto y necesidad histórica. (Pero esta obra ya ha sido venida puesta al descubierto; y es un hecho tácito para el filósofo que, si algo remotamente semejante a ‘un dios’ existe, ya no es creíble, no es ‘decible’ y ‘tolerable’, a causa de tanta mentira y creación de tantos ‘creadores’, de tantos ‘ídolos’ –entre los que se encuentran las nuevas ‘fábulas’ y la nueva ‘fe’: el Retorno-Eterno, la Unión-al-Destino y el Hombre-Superior).-

[1] Debemos advertir al lector que no tiene sentido (al menos no el pretendido por el autor mismo) leer esta obra sin sólidos conocimientos bíblicos, teológicos y concernientes a la Filosofía de la Religión e Historia de las Religiones; pues tanto aquí como en toda su obra, los da por supuestos y conocidos, incluso en sus críticas.

[2] Meshiah es una palabra hebrea que en griego se traduce por Jristós –el ungido o consagrado.

[3] Evangelio es una palabra griega compuesta que significa “buen (eu) mensaje o anuncio” (angellión).

[4] Ver Nuevo Testamento, Hechos o Actas de los Apóstoles, capítulo 11, verso 26.

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2 comments

  1. Estirner · December 31, 2015

    El fundador del cristianismo tuvo que arrepentirse de haberse dirigido a las capas inferiores de la sociedad y a la inteligencia judías. Estas lo comprendieron a su manera, de acuerdo con lo que eran capaces de comprender… Es una verdadera verguenza haber fabricado una historia de salvación, un Dios personal, un redentor personal, una inmortalidad personal y haber conservado toda la mezquindad de la “persona” y de la “historia” en una doctrina que se opone a lo personal y a lo histórico en la realidad…
    198. Crítica de los supremos valores históricos. Libro II. La voluntad de poder. Nietzsche.

    Nada es menos inocente que el Nuevo Testamento…
    199. Crítica de los supremos valores históricos. Libro II. La voluntad de poder. Nietzsche.

    Yo considero al cristianismo como la peor mentira de seducción que ha habido hasta ahora, como la gran mentira impía…
    200. Crítica de los supremos valores históricos. Libro II. La voluntad de poder. Nietzsche.

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