Pensando la realidad Sartreana

reflexion.png

Aquí les presento un breve resumen de algunas interesantes ideas de Sartre sobre el sujeto, la libertad, la nada y la dialéctica de grupo.

Es interesante ver que Sartre es el filósofo de la libertad, que pone a la libertad como fundamento del ser, como fundamento de la alienación misma. Creo que en el mundo actual, con un sujeto plagado de hiperdeterminaciones, es importante reflexionar.

Pienso que estas ideas del maestro francés ayudan y mucho.

La idea es que los interesados compartan su reflexión de la realidad en base al texto aquí expuesto y, entre todos, encontrar puntos en común y por qué no, discrepancias.

Sartre: el sujeto, la nada y la libertad

La realidad humana es el centro de la ontología de Sartre. El ser-en-sí es positividad pura. Lo positivo es lo que es, lo que no puede ser otra cosa. La negación (nada) viene al mundo por el hombre. El ser-para-sí surge frente al en-sí como su radical negación. Este ser se define como carencia y este es el fundamento de su desdicha. El para-sí es porque está arrojado al mundo y lo está en situación. Esta situación expresa la pura contingencia del para-sí. Para él hay una pregunta que siempre puede plantearse: ¿Por qué  este ser es tal y no es de otra manera? El para-sí es en tanto hay algo en él de lo que él no es fundamento: su presencia en el mundo. Por lo tanto, el para-sí es lo que ha hecho en el pasado para ser lo que es en el presente.  Soy la suma de mis actos, de mis decisiones.  Esa es mi facticidad. Lo soy en el modo de no serlo, porque mi presente es un no-ser. Mi presente es proyecto. Estamos siempre arrojados a nuestros proyectos, es la dimensión del futuro. La facticidad es lo que fui y lo soy ahora, no siéndolo, porque ahora no soy, mi presente es no-ser, mi presente es pura posibilidad, es una sed que me arroja hacia mis posibles. Soy responsable de ellos porque eligiéndolos me elijo a mí mismo.

Al no-ser, cada uno de mis actos me da el ser. Este ser se desliza detrás de mí y se incluye en mi facticidad. No bien soy algo, he dejado de serlo. De aquí que el hombre anhele el reposo del ser. Pero siempre tiene sed de la nada, de no ser nunca algo. Lo que Sartre llamará “mala fe” será el intento del para-sí de captarse en alguna de las formas del ser: ser un abogado, contador, mozo de café, etc.

“El hombre es una pasión inútil”

Esa pasión está condenada a no ser saciada jamás. La realidad humana  es falta, es carencia, jamás tendrá plenitud del ser. Pero en esa carencia reside la libertad. Al ser nada tiene que hacerse, al tener que hacerse tiene que actuar, al tener que actuar se lanza hacia sus proyectos, al hacerlo surge una temporalidad, al lanzarse hacia sus proyectos tiene que elegirlos, al elegirlos se elige, se da el ser, ese ser nunca es reposo, que siempre es falta.

“Si la desdicha de la conciencia surge de su imposibilidad de ser,

de su imposibilidad de ser surge su libertada”

La alienación es el intento de la conciencia por hacerse ser, por encadenar la libertad a la viscosidad de lo en-sí. Pero no, el para-sí siempre será carencia y por esto aparece la temporalidad en el mundo, que encuentra su fundamento en el proyecto. El fundamento del acto es la libertad. Toda acción, toda praxis, es libre y generadora de temporalidad.

Esto implica una profunda fe en el hombre. Se le dice que elija, que se de el ser actuando, que nunca se dará el ser pero que eso es, justamente, ser libre: no ser nunca nada. Ser siempre nada.

“El hombre es ese ser que es lo que no es y no es lo que es”

La praxis libre del sujeto libre se cosifica en la acción, se aliena. Pero  lo sabemos: el fundamento de la alienación es la libertad. El hombre es un agujero en la plenitud del ser. Este agujero (esta libertad) impide la consolidación del grupo.

television_rules_the_nation_by_vhm_alex

La dialéctica de grupo

Este grupo se comienza a fusionar desde la serialidad. El grupo en fusión es libertad. Pero también es una empresa por suprimir esa libertad y darse una unidad ontológica que por definición le esta negada. Una vez que ese grupo en fusión logra su cometido, aquello que le daba unidad profunda ha desaparecido. Entonces se busca de darle una nueva figura y se hace un grupo-permanencia.  Su creación original será el juramento. El grupo lucha contra  la libertad disolvente creando un miedo interior. La libertad es sospechosa, se trata de hipotecarla por medio del juramento. Cualquiera sea la praxis, siempre habrá un elemento que permanecerá no dialéctico: la pertenencia común de cada miembro al grupo. El juramento se vuelca hacia la inercia.

“Todo agente práctico en su libertad

es potencialmente un traidor”

Todos en algún momento desean someterse al juramento y esperan que el juramento los libre de la peste de nuestra libertad. Dentro del grupo el individuo tiene una función. La función no puede aplacar la libertad del sujeto. La libertad es sospechosa por sí misma como introductora de alteridad, todos renegarán de ella. Por lo tanto el grupo deberá estructurarse con mayor fuerza, aparece, entonces, la autoridad. Si nadie puede actuar, la libertad le pertenece solo al soberano.

En la dialéctica del grupo nos constituimos y cedemos nuestra libertad a partir del juramento, allí se deposita nuestra libertad. Esto nos hará menos libres pero más fuertes. El grupo es el ser. Este ser no logra ser nunca porque lo constituyen los hombres.  La realidad humano, que es nada, que es proyecto, que es por consiguiente libertad, no puede enajenarse dentro de la coseidad del grupo.

“El hombre está condenado a ser libre”

El hombre está condenado a su praxis. Así la alienación  es libertad que se extravía en lo práctico-inerte y luego se recupera, en la síntesis del campo práctico. Mi praxis es siempre libertad y fundamento de la alienación.

“Hay alienación porque hay, antes y como fundamento,

una libertad siempre concreta que se aliena”

La alienación es hacer de mi libertad una cosa, identificarla con un juramento, renegar de ella. Somos más poderosos como grupo que como praxis individual y aislada, aunque libre. ¿Libre para qué? Libre para nada. La libertad me condena a la soledad. El hombre busca escapar de su libertad y darse la consistencia del ser en la unicidad: ser un mozo, un abogado, etc. Ahora busca enajenar su praxis libre en la coseidad del grupo. ¿Qué lo lleva a esto, qué lo amenaza? La nada. Es decir, la libertad.

Para terminar un ejemplo del libro “Las manos sucias” de Sartre. Explica que la inercia del grupo (la orden, por ejemplo) no puede ahogar la libertad del sujeto. Al personaje se le ordena matar a una persona determinada. El personaje va y cumple su tarea. Pero confiesa que en ese momento no había orden. Las órdenes te dejan completamente solo a partir de cierto momento. “La orden había quedado atrás y yo maté completamente solo”. La orden es la inercia dentro de la conciencia libre. La orden cosifica la conciencia. La libertad puede más que la orden. Que, entonces, la angustia del sujeto, esta solo con su libertad, con todo el peso del acto sobre sí.

Advertisements

One comment

  1. cgerarduzzi · January 3, 2016

    Reblogged this on Neosocratismo and commented:
    Agradecido al leer un post tan interesante sobre Sartre, mi autor de cabecera. Muy recomendando.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s