(Parte 2) ESTRATEGIAS DE REPRODUCCIÓN Y MODOS DE DOMINACIÓN – P. BOURDIEU

Se puede armar una especie de cuadro de las grandes clases de estrategias de reproducción (engendradas por esas disposiciones) que se encuentran en todas las sociedades, pero con pesos diferentes (según el grado de objetivación del capital) y bajo formas que varían según la naturaleza del capital que trata de transmitirse y el estado de los mecanismos de reproducción disponibles (por ejemplo, las tradiciones testamentarias). Esta construcción teórica permite restaurar en el análisis científico la unidad de prácticas que son casi siempre aprehendidas en orden disperso y separadas por ciencias diferentes (derecho, demografía, economía, sociología).

artic01Aunque sean, en la práctica, interdependientes y estén entremezcladas, uno puede distribuir las estrategias de reproducción en algunas grandes clases. Entre las estrategias de inversión biológica, las más importantes son las estrategias de fecundidad y las estrategias profilácticas. Las primeras son estrategias a muy largo plazo, que comprometen todo el futuro de la descendencia y de su patrimonio, y tienen por objeto controlar la fecundidad, es decir, el aumento o la reducción del número de hijos, y por tanto, la fuerza del grupo familiar, pero también el número de pretendientes potenciales del patrimonio material y simbólico: según el estado de medios disponibles, ellas pueden tomar caminos directos, con las técnicas de control de nacimientos, o indirectas, con el matrimonio tardío o el celibato, por ejemplo, que tienen la doble ventaja de impedir la reproducción biológica y de excluir (al menos en los hechos) de la herencia (es la función de orientación hacia el sacerdocio de algunos de los hijos en las familias aristocráticas o burguesas bajo el Antiguo Régimen, o del celibato de los hijos menores en ciertas tradiciones campesinas favoreciendo al primogénito). Las estrategias profilácticas están destinadas a mantener el patrimonio biológico asegurando los cuidados continuos o discontinuos destinados a mantener la salud o a eludir la enfermedad y, más generalmente, asegurando una gestión razonable del capital corporal.

Las estrategias testamentarias buscan asegurar la transmisión del patrimonio material entre generaciones con el mínimo de desperdicio posible dentro de los límites de las posibilidades ofrecidas por la costumbre o el derecho –así fuere recurriendo a todos los artificios y a todos los subterfugios disponibles en los límites del derecho o a todos los “favores”(1) (como la transmisión directa e invisible de efectivo o de objetos). Estas estrategias se especifican según la especie de capital que se trata de transmitir, digamos según la composición del patrimonio.

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Las estrategias educativas, de las cuales las estrategias escolares de las familias o de los niños escolarizados son un caso particular, son estrategias de inversión a muy largo plazo que no necesariamente son percibidas como tales y no se reducen, como lo cree la economía del “capital humano”, sólo a su dimensión económica, o incluso monetaria: en efecto, ellas tienden, antes que todo, a producir los agentes sociales dignos y capaces de recibir la herencia del grupo, es decir de transmitirla en su momento al grupo. Es el caso específico de las estrategias “éticas” que buscan inculcar la sumisión del individuo y de sus intereses al grupo y a sus intereses superiores, y que por ese hecho, cumplen una función fundamental asegurando la reproducción de la familia que es ella misma el “sujeto” de las estrategias de reproducción.

Las estrategias de inversión económica, en el sentido amplio del término, están orientadas hacia la perpetuación o el aumento del capital bajo sus diferentes especies. A lasnietzsche-el-matrimonio-y-los-hijos estrategias de inversión económica en sentido restringido, hace falta añadir las estrategias de inversión social, orientadas hacia la instauración o el mantenimiento de relaciones sociales directamente utilizables o movilizables, a corto o a largo plazo; es decir, hacia su transformación en obligaciones durables, sentidas subjetivamente (sentimientos de reconocimiento, de respeto, etc.) o institucionalmente garantizadas (derechos), convertidas en capital social y en capital simbólico a través de la alquimia del intercambio –de dinero, de trabajo, de tiempo, etc– y por todo un trabajo específico de mantenimiento de relaciones. Las estrategias matrimoniales, ejemplo particular de los precedentes, deben asegurar la reproducción biológica del grupo sin amenazar su reproducción social por un mal matrimonio y contribuir, por la alianza con un grupo al menos equivalente bajo todas las relaciones socialmente pertinentes, al mantenimiento del capital social.

Las estrategias de inversión simbólica son todas las acciones que tienen por objeto conservar o aumentar el capital de reconocimiento (en los diferentes sentidos del término), privilegiando la reproducción de los esquemas de percepción y de apreciación más favorables a sus propietarios y produciendo las acciones susceptibles de ser apreciadas favorablemente según esas categorías (por ejemplo mostrar la fuerza para no tener que servirse de ella). Las estrategias de sociodicea,(2) que son un caso particular, buscan legitimar la dominación y su fundamento (es decir la especie de capital sobre la cual se apoya) naturalizándolas.

Las estrategias de reproducción tienen por principio no una intención consciente y racional, sino las disposiciones del habitus que tienden espontáneamente a reproducir las condiciones de su propia producción.

Dado que ellas dependen de las condiciones sociales de las cuales el habitus es producto, es decir, en las sociedades diferenciadas, del volumen y la estructura del capital poseído por la familia (y de su evolución en el tiempo), ellas tienden a perpetuar su identidad, que está diferenciada, manteniendo las separaciones, las distancias y las jerarquías, y contribuyen así en forma práctica a la reproducción de todo el sistema de diferencias constitutivas del orden social.(3) Las estrategias de reproducción engendradas por las disposiciones a la reproducción inherentes al habitus pueden duplicarse en estrategias concientes, individuales y a veces colectivas, que estando casi siempre inspiradas por la crisis del modo de reproducción establecido, no contribuyen necesariamente a la realización de los fines que persiguen.

images-1-Las estrategias de reproducción constituyen un sistema y, con ese título, están al principio de suplencias funcionales y de efectos compensatorios ligados a la unidad de función; las estrategias matrimoniales pueden, por ejemplo, suplir al fracaso de las estrategias de fecundidad. Del hecho de que ellas se aplican en puntos diferentes del ciclo de vida como proceso irreversible, las diferentes estrategias de reproducción están también cronológicamente articuladas, cada una de ellas, debiendo en cada momento contar con los resultados esperados por aquella que le ha precedido o que tiene un alcance temporal más corto: es así, por ejemplo, que en la tradición béarnesa, las estrategias matrimoniales dependen muy directamente de las estrategias de fecundidad de la familia, por intermedio del número y del sexo de los hijos, pretendientes potenciales a una “dote” o a una compensación; pero también de las estrategias educativas, en las que el éxito era la condición de la aplicación de estrategias buscando separar de la herencia a las hijas y a los hijos menores (unas a través del matrimonio apropiado y los otros a través del celibato o la emigración) y en fin, de las estrategias propiamente económicas buscando entre otras cosas el mantenimiento o el aumento del patrimonio. Esta interdependencia se extiende a varias generaciones; una familia podría estar obligada a imponerse, durante largo tiempo, pesados sacrificios para compensar las “salidas” que habían sido necesarias para “dotar” en tierras o dinero a una familia muy numerosa o para reestablecer la posición material y sobre todo simbólica del grupo después de un matrimonio con una persona considerada como inferior por nacimiento o por el medio al cual pertenece.(4) Los mismos análisis se aplican a las grandes familias aristocráticas y a las familias reales, cuyas estrategias domésticas se convierten en asuntos de Estado (guerras de sucesión, etc.).(5)

Notas

  1. Comillas de la traducción.
  2. En el sentido de una sociología natural, que buscaría entender las diferencias sociales como parte de la naturaleza de las cosas, sin comprender que se trata de un proceso de construcción social (N. del T.)
  3. El habitus tiende, en efecto, a perpetuarse según su determinación interna, afirmando su autonomía en relación a la situación (en lugar de someterse ala determinación directa del entorno, como la materia).
  4. P. Bourdieu, “Célibat…”, loc. cit., y “les strategies…”, loc. cit.
  5. Para otros ejemplos, cf. la bibliografía de Marie-Christine Zelem, en Études rurales, 110-112, 1988, pp. 325-357, y también Kojima Hiroshi, “A Demographic Evaluation of P. Bourdieu’s ‘Fertility Strategy”, The Journal of Population Problems, 45 (4), 1990, pp. 52-58.
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2 comments

  1. Psicodependencia · January 28, 2016

    Increíble articulo !

    Liked by 1 person

    • alienameesta · January 28, 2016

      Gracias. Siempre me parecio super interesante el tema de las estrategias. Fijate a mi me parecio mas soberbia las partes 3 y 4. Gracias por comentar

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