Gilles Deleuze – Foucault

Les comparto un resumen de este libro que estuve leyendo: Foucault, de Gilles Deleuze. Acá sólo les dejo un resumen de lo que extraje en limpio del capitulo sobre Vigilar y Castigar.

Esta lectura ha sido de tremendo interés y por más liberadora. Se la recomiendo a cualquiera que tenga ganas de dedicarle un tiempo. Merece una segunda lectura para entender cabalmente lo que nos dice Deleuze a través de Foucault.

En 1975 Foucault vuelve a una publicación teórica, creemos que es el primero en inventar esa nueva concepción del poder que buscábamos sin acertar a encontrarla ni a enunciarla. De eso trata Vigilar y castigar, donde Se contenta con sugerir el abandono de un cierto número de postulados que han marcado la posición tradicional de la izquierda.

Primera parte: Postulados

Postulado de la propiedad, el poder sería la «propiedad » de una clase que lo habría conquistado. Foucault muestra que el poder no procede de ese modo, ni de ahí: no es tanto una propiedad como una estrategia, y sus efectos no son atribuibles a una apropiación, «sino a disposiciones, maniobras, tácticas, técnicas, funcionamientos»; «se ejerce más que se posee, no es el privilegio adquirido o conservado de la clase dominante, sino el efecto de conjunto de sus posiciones estratégicas». Por supuesto, este nuevo  funcionalismo, este análisis funcional no niega la existencia de las clases y de sus luchas. En resumen, el poder carece de homogeneidad, pero se define por las singularidades, los puntos singulares por los que pasa.

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Postulado de la localización, el poder sería poder de Estado, estaría localizado en el aparato de Estado, que aparece como un efecto de pon junto o una resultante de una multiplicidad de engranajes y de núcleos que se sitúan a un nivel completamente distinto, y que constituyen de por sí una «microfísica del poder». No sólo los sistemas privados, sino piezas explícitas del aparato de Estado tienen a la vez un origen, métodos y ejercicios
que el Estado, más que instituir, ratifica, controla o incluso se contenta con garantizar. Una de las ideas esenciales de Vigilar y castigar es que las sociedades modernas
pueden definirse como sociedades «disciplinarias»; pero la disciplina no puede identificarse con una institución ni con un aparato, precisamente porque es un tipo de poder, una tecnología, que atraviesa todo tipo de aparatos y de instituciones a fin de unirlos, prolongarlos, hacer que converjan, hacer que se manifiesten de una nueva manera.

Postulado de la subordinación, el poder encarnado en el aparato de Estado estaría subordinado a un modo de producción como infraestructura. Concretamente los mecanismos disciplinarios son inseparables del empuje demográfico del siglo XVIII, y del crecimiento de una producción que trata de aumentar el rendimiento, componer  as fuerzas, extraer de los cuerpos toda la fuerza útil.

Postulado de la esencia o del atributo, el poder tendría una esencia y sería un atributo que cualificaría a aquellos que lo poseen (dominantes) distinguiéndolos de aquellos sobre los que se ejerce (dominados). El poder carece de esencia, es operatorio. No es atributo, sino relación: la relación de poder es el conjunto de las relaciones de fuerzas, que pasa tanto por las fuerzas dominadas como por las dominantes.

Ejemplo: “Analizando las letires dé cacHet, Foúcáúlt muestra que «la arbitrariedad del rey» no va de arriba abajo como un atributo de su poder trascendente, sino que es solicitada por los más humildes, parientes, vecinos, colegas que quieren que se encierre a un pobre provocador de altercados, y utilizan al monarca absoluto como un «servicio público» inmanente capaz de regular los conflictos familiares, conyugales, vecinales o profesionales,”

Postulado de la modalidad, el poder actuaría a través de la violencia o de la ideología, unas veces reprimiría, otras engañaría o haría creer, unas veces policía y otras propaganda.

“El poder más que reprimir «produce realidad», y más que ideologizar, más que abstraer u ocultar, produce verdad.”

Postulado de legalidad, el poder de Estado se expresaría en la ley, concibiéndose ésta unas veces como un estado de paz impuesto a las fuerzas brutas, otras como el resultado de una guerra o de una lucha ganada por los más fuertes (pero en los dos casos la ley se define por el cese obligado o voluntario de una guerra, y se opone a la ilegalidad que ella define por exclusión. La ley siempre es una composición de ilegalismos que ella diferencia al formalizarlos. La ley es una gestión de los ilegalismos, unos que permite, hace posible o inventa como privilegio de la clase dominante, otros que tolera como compensación de las clases dominadas, o que incluso hace que sirvan a la clase dominante, otros, por último, que prohibe, aisla y toma como objeto, pero también como medio de dominación. Los poderes disciplinarios dividen y formalizan de otra forma esas infracciones, definiendo una forma original llamada «delincuencia» que permite una nueva diferenciación, un nuevo control de los ilegalismos.

“El «modelo jurídico» surge para ocultar el mapa estratégico.”

Foucault muestra que la ley no es ni un estado de paz ni el resultado de una guerra ganada: es la guerra, la estrategia de esa guerra en acto, de la misma manera que el poder no es una propiedad adquirida de la clase dominante, sino un ejercicio actual de su estrategia.

Segunda parte: de la Arqueología del saber a Vigilar y castigar

La arqueología proponía la distinción de dos tipos de formaciones prácticas, unas «discursivas» o de enunciados, otras «no discursivas» o de medios. Por ejemplo, la medicina clínica a finales del siglo XVIII es una formación discursiva; y como tal está en relación con masas y poblaciones que dependen de otro tipo de formación e implican medios no discursivos, «instituciones, acontecimientos políticos, prácticas y procesos económicos».

Vigilar y castigar realiza un nuevo paso. Supongamos una «cosa» como la prisión: es una formación de medio (el medio «carcelario»), es una forma de contenido (el contenido es el prisionero). Pero esta cosa o esta forma no remite a una «palabra» que la designaría, ni tampoco a un significante del que ella sería el significado. Remite a otras palabras y conceptos tales como delincuencia o delincuente, que expresan una nueva manera de historia-Dr-Deleuze-Mr-Foucault_PLYIMA20140401_0002_9enunciar las infracciones, las penas y sus sujetos. Llamemos forma de expresión a esta formación de enunciados.

El derecho penal concierne a lo enunciable en materia criminal y la prisión, por su parte, concierne a lo visible: no sólo pretende hacer ver el crimen y el criminal, sino que ella misma constituye una visibilidad. El derecho penal no cesa de confirmar la prisión, de proporcionar presos, mientras que la prisión no cesa de reproducir delincuencia, de convertirla en un «objeto», de realizar los objetivos que el derecho penal concebía de otra forma (defensa de la sociedad, transformación del condenado, modulación de la pena, individualización).

La fórmula abstracta del Panoptismo ya no es, pues, «ver sin ser visto», sino imponer una conducta cualquiera a una multiplicidad humana cualquiera. Sólo es necesario que la multiplicidad considerada sea reducida, incluida en un espacio restringido, y que la imposición de una conducta se realice por distribución en el espacio, ordenación y seriación en el tiempo, composición en el espacio-tiempo…Es decir la fórmula abstrata de se trata ahora de gestionar la vida.

Foucault en una ocasión le da su nombre más preciso: «diagrama», es decir, un «funcionamiento libre de cualquier obstáculo o rozamiento… y al que no hay que otorgar ningún uso específico». Se define por funciones y materias informales, ignora cualquier distinción de forma entre un contenido y una expresión, entre una formación discursiva y una formación no discursiva.

Cuando Foucault invoca la noción de diagrama, lo hace en relación con nuestras sociedades modernas de disciplina, en las que el poder efectúa un control de todo el campo: si existe un modelo, ése es el modelo de la «peste», que controla la ciudad enferma y se extiende hasta el más mínimo detalle.

Por último, todo diagrama es intersocial, está en devenir. Nunca funciona para representar un mundo preexistente, produce un nuevo tipo de realidad, un nuevo modelo de verdad. No es ni el sujeto de la historia, ni el que está por encima de la historia. Al deshacer las realidades y las significaciones precedentes, al constituir tantos puntos de emergencia o de creatividad, de conjunciones inesperadas, de continuos improbables, hace historia. Subyace a la historia con un devenir.

¿Qué es un diagrama?

Es la exposición de las relaciones dé fuerzas que constituyen el poder, según las características analizadas precedentemente. «El dispositivo panóptico no es simplemente una articulación, un intercambiador entre un mecanismo de poder y una función; es una manera de hacer funcionar relaciones de poder.»

“El diagrama o la máquina abstracta es el mapa de las relaciones de fuerzas.”

¿Qué quiere decir aquí causa inmanente?

Es una causa que se actualiza en su efecto, que se integra en su efecto, que se diferencia en su efecto. Existe, pues, correlación, presuposición recíproca entre la causa y el efecto, entre la máquina abstracta y los agenciamientos concretos (para éstos Foucault reserva con frecuencia el nombre de «dispositivos»). Si los efectos actualizan, es porque las relaciones de fuerzas o de poder sólo son virtuales, potenciales, inestables, 9788449331541evanescentes, moleculares, y sólo definen posibilidades, probabilidades de interacción, mientras no entren en un conjunto macroscópico capaz de dar una forma a su materia fluente y a su función difusa. Pero la actualización también es una integración, un conjunto de integraciones progresivas, primero locales, luego globales o que tienden a ser globales, que efectúan una alineación, una homogeneización, una suma de las relaciones de fuerzas: la ley como integración de los ilegalismos. Los agenciamientos concretos de la escuela, del taller, del ejército… efectúan integraciones a partir de sustancias cualificadas (niños, trabajadores, soldados) y de funciones finalizadas (educación, etc.), hasta llegar al Estado que aspira a una integración global, si no es al universal Mercado. Por último, la actualización-integración es una diferenciación: no porque la causa en vías de actualización sea una Unidad soberana, sino, al contrario, porque la multiplicidad diagramática sólo puede actualizarse, la diferencial de las fuerzas sólo puede integrarse aventurándose en vías divergentes, distribuyéndose en dualismos, siguiendo líneas de diferenciación sin las cuales todo quedaría en la dispersión de una causa inefectuada. Lo que se actualiza sólo puede hacerlo por desdoblamiento o disociación, creando las formas divergentes entre las cuales se divide. Así pues, ahí es donde aparecen las grandes dualidades, de clases, o gobernantes-gobernados, público-privado.

Esa es, pues, la respuesta a los problemas planteados por Vigilar y castigar. Por un lado, la dualidad de las formas o formaciones no excluye una causa común inmanente que actúa en lo informal. Por otro, esa causa común considerada en cada caso, en cada dispositivo concreto, no cesará de medir las mezclas, las capturas, las intersecciones entre elementos o segmentos de las dos formas, aunque éstas sean y permanezcan irreductibles, heteromorfas.

«No existe relación de poder sin la constitución correlativa de un campo de saber, ni saber que no suponga y no constituya al mismo tiempo relaciones de poder.» Error, hipocresía que consiste en creer que el saber sólo aparece allí donde las relaciones de fuerzas están suspendidas. No hay modelo de verdad que no remita a un tipo de poder, ni saber, ni siquiera ciencia, que no exprese o implique un acto un poder que se ejerce.

¿A qué llama Foucault una máquina, abstracta o concreta (Foucault hablará de la «máquina prisión», pero también de la máquina escuela, de la máquina hospital…)? Las máquinas concretas son los agenciamientos, los dispositivos biformes; la máquina abstracta es el diagrama informal. En resumen, las máquinas son sociales antes de ser técnicas.

Unas veces los agenciamientos se distribuyen en segmentos duros, compactos, bien separados por tabiques, cierres herméticos, discontinuidades formales (la escuela, el ejército, el taller, eventualmente la prisión, y, nada más entrar en el ejército, nos dicen «Ya no estás en la escuela…»). Otras, por el contrario, comunican en la máquina abstracta que les confiere una micro-segmentaridad flexible y difusa, de tal forma que todos se parecen, que la prisión se extiende a través de los otros, como las variables de una misma función sin forma, de una función continua (la escuela, el cuartel, el taller ya son
prisiones,..).

Incluso habría que distinguir varias instancias correlativas, por lo menos tres. En primer lugar el afuera como elemento informe de las fuerzas: éstas proceden del afuera, pertenecen al afuera, que mezcla sus relaciones, que traza sus diagramas. Después el exterior como medio de los agenciamientos concretos en el que se actualizan las relaciones concretas, en el que se actualizan las relaciones de fuerzas. Por último las formas de exterioridad, puesto que la actualización se realiza en una escisión, una disyunción de dos formas diferenciadas y exteriores una a otra que se reparten los agenciamientos (los encierros y las interiorizaciones sólo son figuras transitorias en la superficie de esas formas).

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